AGREGAR A FAVORITOS
En Santa Brígida
---
En Santa Brígida °C

Image

 

Image

 

Image

 

Image

 

Image

 

Image

 

Image

 

Image

 

Image

 

 

 

 

 

 

Menú del usuario

Galeria de fotos
Mis relatos
Street Café: la nueva oferta gastronómica satauteña PDF Imprimir E-Mail
Calificación del usuario: / 0
miércoles, 25 de julio de 2012

Image

S.Q.   A la nutrida y buena oferta gastronómica de la Villa Satauteña, se le sumó el pasado jueves 28 de abril, una casi heroica apertura comercial en medio de la crisis que nos afecta, de un nuevo establecimiento donde disfrutar de exquisitos desayunos, almuerzos o meriendas. Pese al nombre anglosajón de “Street Café” este nuevo espacio gastronómico tiene un pedigrí Satauteño, con Carmen Delia Ventura, (Neli) al frente de un equipo de profesionales de la hostelería, ilusionados en ofrecer una exquisita oferta culinaria, a precios de mercado. Desde las siete y media de la mañana abrirán las puertas de lunes a sábado, con pinchitos, bocatas, pulguitas y sándwich, regados con un café italiano cien por cien natural.  Al cruzar el umbral del medio día, Street Café, oferta unos menús sencillos, caseros y muy sanos por solo ocho euros y medio, incluyendo el postre o café, la bebida y el pan. Neli Ventura nos comentaba, que la calidad no está reñida con los precios: «Podemos comer productos sanos y bien elaborados, manteniendo los precios de la zona. Estamos aquí porque nos apasiona la restauración».

Leer más...
 
PROSPECCIONES PDF Imprimir E-Mail
Calificación del usuario: / 0
miércoles, 21 de marzo de 2012
Image

Sinfo Q.

Mi jardín era un vergel hasta que empezaron las prospecciones.  Dos cactus peludos proyectaban cada mañana su sombra sobre las gerberas, mientras  los capullos de dalias aguardaban pacientemente los brotes verdes de su renacer. Nada presagiaba en primavera, –cuando emergía la explosión de colores y olores entre el zumbido de las abejas y el canto aflautado de los mirlos–, que mi soriano can buscaría petróleo precisamente allí, en mi jardín que era un vergel.

 


 
BAILE DE CUERDAS PDF Imprimir E-Mail
Calificación del usuario: / 4
domingo, 29 de enero de 2012
Image 
S.Q.  Al llegar me tropecé en la puerta con un pequeño rebotallo y algún que otro pinpollo que discutía subido de tono por entrar primero a la pequeña sala de aquella casa apartada. Pese al bullicio, se distinguía claramente la música que salía desde el interior, creo que era un foxtrot  con un ritmo suave y cadencioso que invitaba al baile, saboreando el perfume de una dulce dama.

—Aquí no pasan más que los que yo diga –sentenciaba el señor mayor que hacía de filtro a la entrada­­–. Solo permito que bailen cuatro parejas a un tiempo y no voy a dejar que nadie me avasalle y se cuele, porque lo cojo por el cuello y lo pongo de patitas allá fuera en el camino.

El hombre corpulento y con un vozarrón ronco y nítido al mismo tiempo, que emitía por una boca bien armada en dentadura y bajo un espeso mostacho tirando del gris al blanco, era el mandador del baile y se hacía respetar.

—Es que llevo aquí más de un cuarto de hora –le acusaba un muchacho medio enclenque, con camisa blanca bajo una chaqueta de estameña,  dos tallas más de la que le correspondía–, y ha dejado usted pasar a dos individuos antes que a mí.

Aproveché el despiste del entuerto para escabullirme y entrar en lo que parecía ser el salón de la vivienda. En dos de las paredes se veían sentadas a dos generaciones de mujeres; las mayores con caras de policía y las más jóvenes miraban más escrutadoras, con un brillo en los ojos que te llamaba a su lado a pedirles que las sacaras al centro de la pista. En la esquina que formaba la pared del fondo con la de la puerta por la que entré, estaban los tocadores que reflejaban en sus rostros el goce y el orgullo que transmitían luego desde sus cuerdas. Sonrientes, se hablaban con las miradas y se divertían con lo que estaba provocando aquel ritmo parrandero que espabila al más pintado. Su destreza, erróneamente llevaba a pensar que jugaban, cuando en realidad eran unos profesionales disfrutando con su trabajo. Sonaba la isa del Perenquén mientras hacían soñar, no solo a las parejas que bailaban, sino a la propia policía con tener una casa en el campo, donde esos hermosos lagartos se empiezan a asomar entre las viejas y gruesas paredes de piedra seca. Una casita con su patio, su parra y su tierra mientras que en los techos a dos aguas de tejas artesanales, se asomaban los perenquenes atraídos por la tertulia de los grillos y el timple.

Leer más...
 
PISADAS PDF Imprimir E-Mail
Calificación del usuario: / 2
viernes, 30 de diciembre de 2011

Image 

ImageSINFO Q.  La mañana se prestaba para calzarse las botas, la mochila al hombro y echarse a andar a lo machadiano, sin un rumbo bien definido. Tres eran los caminantes que tomaron la senda empinada, que les alejaba del cauce que diera cobijo a pueblos trogloditas. Atrás quedaba el suave rumor del agua, que obediente seguía el curso que le marcaba la acequia entre cañaverales, tuneras y  escobones. El ladrido avizor de los perros en la vertiente opuesta, daban cumplida cuenta a sus amos de la presencia de foráneos, en una letanía que se pega al caminante hasta mucho después de perderlos de vista. También se quedan atrás las excresencias de los patriotas de pacotilla tras un día de campo que por fortuna no suelen ir más allá del alcance del monóxido de carbono de sus cuatro ruedas.

A medida que se gana altura, la majestuosidad del paisaje te va embargando de emociones que te nutren de energía, mientras el cielo azul da cobertura a una luz que realza los colores y multiplica los tonos y diversifica los matices. Las veredas cinceladas en la roca a golpe de pisadas ancestrales, te conducen a una cumbre donde la vegetación se despliega a sus anchas. ImageTus sentidos se expanden y percibes que te adentras en un templo natural donde cada elemento exige un respeto casi religioso en pro de un equilibrio imprescindible de pervivencia. Casi ocultos,  notas la presencia de los lagartos que se mueve entre las piedras que bordean el camino, de los pájaros cuyo armonioso cantico emana de la copa de algunos almendros a punto de romper en floración, o del aguililla que en lo alto exhibe un planeo silencioso, acechando quizás el avance de quienes se adentran en territorio sagrado.

Leer más...
 
"MALETAS" PDF Imprimir E-Mail
Calificación del usuario: / 2
jueves, 15 de septiembre de 2011

ImageNo corrían buenos tiempos en aquellas desafortunadas porciones de tierras esparcidas sobre el  inmenso océano. Como antaño, la crisis económica mundial les castigaba severamente forzando a la emigración a tierras más generosas donde buscarse la vida propia y la de los suyos. A Manolo, el aldeano, se le antojó que a él también le había llegado el momento de rescatar la vieja  maleta que usó  su padre y su abuelo varias décadas antes, para cruzar el atlántico en casi una cascara de nuez.

Mientras colocaba las cuatro fotos, la batea, una camisa casi nueva y su inseparable libro de Galdós en la maleta, su cabeza vagaba en los recuerdos de cuando dejó las cabras y las tierras para irse a trabajar al sur. Le habían dicho que ese era el futuro. Que allí se ganaban buenas perras atendiendo en la hostelería. No le entusiasmó demasiado el ambiente. Miraba con asombro el descaro de las pálidas mujeres de pelo amarillo que de seguro nunca habían plantado con sus manos una tomatera.  Tampoco entendía mucho que hacía trabajando para extranjeros que trapicheaban con todo en esta isla, pero con tal seguir viviendo cerca de la familia, se contenía la indignación que se le atravesaba en la garganta.

Leer más...
 
<< Inicio < Anterior 1 2 Siguiente > Final >>

Resultados 1 - 9 de 10

SON de SATAUTE

culturabrigida.es
Image
 
 

Esta web no autoriza el corto y pego de lo que publica, salvo autorización expresa de los autores o el webmaster


 
Image
 
Copyright © 2017 Santa Brígida: entre fiesta y fiesta celebramos la vida cultural. All rights reserved.
Created by joomlatd.com