AGREGAR A FAVORITOS

EL TIEMPO

Santa Brígida - Gran Canaria
25°C
Santa Brígida - Gran Canaria 25°C
Historia
LA PILA DE GALDÓS PDF  | Imprimir |
Calificación del usuario: / 8
jueves, 26 de agosto de 2010

La parroquia de Santa Brígida alberga entre sus bienes la pieza bautismal donde nuestro escritor más universal recibió las primeras aguas en 1843

ImagePedro Socorro Santana

Cronista Oficial de la Villa de Santa Brígida

A veces, los inquilinos más ilustres terminan por regresar. A Benito Pérez Galdós, genial escritor grancanario, le gustaba pasar sus veranos en su hacienda de El Monte Lentiscal, en la que estuvo por última vez en 1894. Allí, cuando todavía era un niño, con apenas ocho años, construyó una pequeña ciudad medieval con trozos de madera y papel antes de que su mano incansable fatigara las plumas y vaciara los tinteros. Hoy día, esa joya plástica, cubierta por una urna de cristal, preside el salón de la vieja casa que su padre Sebastián y su tío Domingo construyeron en las laderas occidentales de la Montaña de Los Lirios, como testimonio de la afición y aptitudes para las manualidades que acreditó don Benito desde pequeño en sus prolongados retiros a El Monte.

ImageNo es el único testimonio legado por el novelista como recuerdo de su estancia en el territorio municipal tasauteño, la parroquia de Santa Brígida alberga entre sus bienes, curiosamente, la pila bautismal donde Benito recibió las primeras aguas, en 1843, aunque la ceremonia religiosa tuvo lugar en la iglesia de San Francisco de Asís de la Ciudad.

Todo tiene su explicación en esta heroica e invicta villa, explicaciones que a veces nos transportan a siglos pasados integrados por haciendas solariegas, afamada batallas y obras de arte que, si estamos atentos a sus latidos, nos revelan historias no conocidas. Empecemos por el primer dato: En 1900, el curato de Santa Brígida decidió comprar una pila para poder suministrar el sacramento del Bautismo, pues la parroquia había perdido prácticamente todo el patrimonio histórico artístico que había acumulado durante siglos en el pavoroso incendio que destruyó el antiguo templo en la noche del 21 de octubre de 1897, y del que sólo pudo salvarse “el archivo, cuatro imágenes y algunos objetos de oro y plata”.

Leer más...
 
PREGÓN DE LAS FIESTAS DE SAN ANTONIO DE PADUA VILLA DE SANTA BRÍGIDA 2010 PDF  | Imprimir |
Calificación del usuario: / 4
sábado, 05 de junio de 2010

 Image JOSÉ VALENCIA VEGA

          Ilustrísimo Sr. Alcalde, Sres. Concejales, vecinos, visitantes amigos… ¡Buenas noches!

           Hoy me siento orgulloso de trabajar en esta tierra satauteña y tener el privilegio de pregonar las Fiestas de nuestro  Copatrón San Antonio de Padua. Aldeano-satauteño, es un gentilicio inseparable de mi persona.

           Dedico este Pregón a todos ustedes, descendientes de familias honestas y trabajadoras de esta tierra, familias de buena crianza que confiaron y siguen confiando en mi modesta manera de educar durante casi cuatro décadas.

***

Desde mi más tierna infancia, grabado en el inconsciente de mis recuerdos imperecederos mora, y ocupa aún, un lugar preferente el nombre de esta hermosa Villa de Santa Brígida, alimentados por la sincera y entrañable amistad que mutuamente compartieron mi progenitor, Félix Valencia Rodríguez con su amigo del alma D. José Navarro Cerpa, concejal del barrio talayero, para más señas, durante muchos años. El origen de este hermanamiento familiar, tuvo lugar en la cercana y al mismo tiempo, lejana y mítica África del servicio militar, durante la guerra civil española y en los destacamentos de Alcázarquivir, Tetuán, Ceuta y Larache; donde, en circunstancias llenas de angustia y dolor, pero también alimentados por un futuro esperanzador, se conocieron y forjaron su amistad, durante cuatro eternos años, lejos de su adorada tierra canaria.

Restablecida la Paz, regresaron ambos a sus respectivos pueblos con sus petates llenos de proyectos, ilusionados, satisfechos y felices al menos de seguir con vida, después del horror que el destino les había deparado. Fundaron nuestras familias con sus acompañantes por la vida, María Vega y Solita Monagas.

Nací, crecí y desde que tuve razón escuché junto con mis tres hermanas las vivencias de mi padre de este periodo de su andar con su entrañable amigo de Santa Brígida.

Leer más...
 
NUESTROS PERSONAJES POPULARES PDF  | Imprimir |
Calificación del usuario: / 5
lunes, 31 de mayo de 2010

De Cuando Jerónimo El Capullo, subió la campana del reloj de la Heredad

Image Pedro Socorro Santana

Cronista Oficial de la Villa de Santa Brígida

Santa Brígida ha tenido personajes populares que han dejado su impronta y su recuerdo en la memoria colectiva del pueblo. Ahora, en la grande y residencial villa, estos tipos singulares que deambulaban por sus cuatro calles apenas se conocen o pasan más desapercibidos entre el paisanaje. Pero entonces, en el siglo pasado, eran verdaderas instituciones que gozaban de una gran representatividad, a veces más que el propio alcalde, guardando las distancias.

Hoy quiero contarles algo sobre la vida y andanzas de un vecino de grato recuerdo entre la gente mayor del pueblo. Se llamaba Melquiades Jerónimo Rivero Santana (1866-1958), nació a las seis de la tarde del 9 de diciembre de 1866 en una casa de San José y desde muy joven emigró a Cuba, donde trabajó como agricultor en la zona de Cruces, en Cienfuegos. ImageCuba vivía entonces la denominada Danza de los millones, gracias al azúcar. Y hasta allá se iban muchos canarios a probar la fortuna que su isla le negaba.

Hacia 1893, don Jerónimo regresó a su pueblo natal, dejando atrás las brisas del Caribe y la fragancia de guayabas maduras. Su llegada y estancia en Santa Brígida, un pueblo pequeño donde se conocía todo el mundo, no pasó desapercibida. Al poco de establecerse, los vecinos le bautizaron como El capullo, así llamado porque don Jerónimo apareció todo vestido de blanco, sombrero de jipi-japa, leontina y un hermoso capullo en la solapa que a los ojos de la gente del pueblo, donde los nombretes formaban parte de la vida cotidiana, fue la excusa perfecta para echarle encima el agua bautismal de un sobrenombre. Un nombrete que con el tiempo parecía insuflar auténtica vida a nuestro apuesto personaje cada vez que lucía una pequeña rosa sin abrir sobre su emocionado pecho.

Leer más...
 
Reseña historica de la Romería Ofrenda PDF  | Imprimir |
Calificación del usuario: / 2
viernes, 28 de mayo de 2010

SANTA BRÍGIDA Y SUS FIESTAS PATRONALES

Pedro Socorro Santana

Cronista Oficial de la Villa de Santa Brígida

 

Las fiestas en honor a la patrona de Santa Brígida son muy antiguas. Tuvieron su origen aquel lejano 5 de agosto de 1545 cuando doña Isabel Guerra, la nieta del conquistador andaluz Pedro Guerra, decidió hacer su testamento, disponiendo hacer la fiesta en la primera ermita que se construyó en nuestro territorio y dejando para su sostenimiento un parral a perpetuidad que poseía en el pago de El Gamonal.

Desde la llegada de la primera imagen a nuestra parroquia, en pleno siglo XVI, la festividad de Santa Brígida, una abadesa irlandesa generosa, dispuesta siempre a conceder alimentos y hospitalidad a los necesitados, se celebró siempre el 1º de febrero, día en que murió la santa, y de acuerdo con el Calendario Eclesiástico o Santoral. La fecha elegida para la celebración de su festividad está también conectada con las labores agrícolas de la siembra en primavera, cuando empiezan a disminuir los rigores del invierno y los días son ya claramente más largos.

Pero en pleno siglo XIX hubo un cambio de fecha en su celebración. Fue el 10 de enero de 1832 cuando las autoridades eclesiásticas decidieron el traslado de la fiesta de Santa Brígida del 1º de febrero al primer domingo de agosto de 1832. Es decir, la Iglesia fue la primera en romper la tradición. ¿Pero cuál fue la razón de aquel cambio de fecha? Nuestro anterior cronista, don Pedro Vega Rivero, halló el oficio en el Archivo Histórico Provincial de Las Palmas. Entonces primaron las cuestiones meteorológicas y de participación para retrasar seis meses la fiesta y celebrarla en pleno verano.

 

LA ROMERÍA, UNA INVENCIÓN

Entre los actos de aquellos festejos de hace cien años no figuraba entonces la Romería-Ofrenda. Tardaría medio siglo en llegar. Se trata, por tanto, de un acto popular moderno, que surgió en el verano de 1956, como imitación de la Romería Ofrenda en honor a Nuestra Señora del Pino que, seis años antes, el Cabildo de Gran Canaria y el Ayuntamiento de la villa mariana de Teror, bajo el asesoramiento del inolvidable maestro de la música canaria, Néstor Álamo, decidieron impulsar la peregrinación por excelencia, la que moviliza y conmueve a la totalidad de las voluntades de la isla.

Fue tanto el entusiasmo que despertó aquella masiva peregrinación de hombres tocados con sombreros y mujeres ataviadas con mantillas que Santa Brígida también quiso acoger en sus fiestas patronales una Romería-Ofrenda, pensando en los vecinos más necesitados, y a imagen y semejanza de la que ya se celebraba en la vecina villa mariana. Era párroco don Francisco González Vega y presidente de la primera comisión parroquial, el entonces joven Héctor Rodríguez de la Coba. Entre sus “inventores” se encontraban también Federico Salazar Galván, Manolito Navarro Moreno y nuestro inolvidable personaje popular, Juan Caña, entregado a la labor de hacer las medicinas en la única botica que existía en el pueblo.

El año de 2006 nuestra Ofrenda-Romería cumplió, por tanto, su cincuentenario, que cada año atrae y distrae a una ingente cantidad de romeros y visitantes llegados de todos los rincones de la Isla.

De unos años a esta parte, sin embargo, creo que hay una gran desidia con una fiesta que está llamada a ser uno de los principales reclamos turísticos y culturales de Santa Brígida. La última Ofrenda- Romería ha enconado, incluso, a muchos vecinos y ha sembrado resentimientos por doquier, sobre todo entre los defensores de las tradiciones, pues todos hemos sido testigos de que la cita anual de la festividad más popular parecía más un macro botellón que una romería. La antigua celebración religiosa ha derivado a una fiesta pagana. Esto es así y no queda más remedio. Es lógico que con tanto crecimiento poblacional nuestra Villa sufra una crisis de identidad, que se nota en el sentimiento de vecindad, en las tradiciones, en la carencia espiritual, de valores y, cómo no, en las fiestas.

Sin embargo, no queda otra que el consenso y el compromiso entre todos para lograr salvar la fiesta más antigua del pueblo, tanto por lo que significa en la historia de Santa Brígida como por las muchas posibilidades de promoción y de enseñanza a las nuevas generaciones urbanas que no saben de los esfuerzos y de las tradiciones de sus ancestros rurales. Ante los interrogantes que se plantean soy del parecer que al menos este debate de ideas permitirá a los satauteños, al Ayuntamiento (Festejos, Cultura, Servicios Sociales, Juventud, Policía Local, Protección Civil), asociaciones vecinales o culturales y a la comisión organizadora, sentarse por primera vez en la historia en torno a una mesa y repensar nuestras fiestas más populares.

No se trata de eliminar la Romería-Ofrenda, sobre todo después de que se ha recuperado, en parte gracias a una comisión parroquial que trabaja con esmero para que otros nos divirtamos, pero lo que queda claro es que hay que darle un aire nuevo. No digo repetir lo que se hacía hace un siglo, porque no parece lógico que en pleno siglo XXI se realice una sencilla representación religiosa como la de antaño. Pero habría que hacer algo porque una romería ofrenda que se precie tiene que ser transmisora de identidad, de la canariedad y, además, de la solidaridad, ese sentimiento que nace de lo más profundo de nuestra tierra dándoles forma y sentido a nuestras gentes y a nuestras fiestas.

Ciertamente, cada generación tiene derecho a ajustar las fiestas a su manera de ver y entender el mundo, pero sin desprenderse de la herencia anterior y sin renunciar ni a un solo suspiro de lo nuestro. Santa Brígida, sus habitantes, han ido perdiendo, una tras otra, muchas de sus tradiciones porque a diferencia de otros pueblos en los que la fiestas existían siglos atrás y casi son inamovibles, éste ha sido desde antiguo un pueblo de integración, y ahora un pueblo dormitorio de la ciudad, cuyo reflejo está en el censo poblacional, donde al menos el 68% de su población  (19.845) es foránea. Es decir, todos los satauteños de adopción que han ido llegando de otros pueblos de la isla, de la península o del extranjero, han ido trayendo sus costumbres, su manera de ser, su idiosincrasia y hasta su manera de divertirse.

Así, a lo largo de las últimas décadas, hemos perdido fiestas tradicionales, como las de La Naval; hemos recuperado algunas (Los Finados) y hemos, incluso, creado otras fiestas que no existían, como la Traída del Barro (La Atalaya), la Bajada al Velero (Las Meleguinas), la romería de Nuestra Señora de la Luz, en Los Llanos María Rivera o la romería y los caballos en Pino Santo. Algunas de estas festividades las celebramos incluso con mayor eficacia y no poca participación.

En definitiva, la Villa de Santa Brígida, sus habitantes, hemos sido anfitriones a lo largo del tiempo de unas fiestas que han adquirido carácter tradicional y que hay que procurar que la ignorancia, el mal gusto o el exceso, no lesionen ese patrimonio espiritual y festivo heredado de quienes nos precedieron en la aventura diaria de vivir. Por tanto, entre todos tenemos que hacer un esfuerzo tremendo para lograr un ambiente idóneo en nuestra fiesta principal, donde nuestra romería pueda ser diferente a las demás, huyendo de la impersonalidad y de esa masa social que se mueve sin aportar nada y lejos de entender la esencia de este encuentro anual, donde se funde nuestra alma colectiva. Aunque para ello fuera preciso limitar el número de carretas y mejorar la calidad de éstas, cambiar su actual recorrido, mejorar la seguridad o incluso cambiar la fecha de la fiesta, de día o de mes.

Estas decisiones no es que vayan a solucionar todos los problemas, pero ayudaría en gran parte a minimizar los efectos. En todo caso hay una cosa que debemos tener presente y es que los satauteños somos los anfitriones de las fiestas patronales de Santa Brígida y podemos elegir cómo, cuándo y quiénes son los invitados a nuestra casa, a esa calle que es la casa de todos.

 

Villa de Santa Brígida, a 27 de mayo de 2010

 

 
Santa Brígida reclama su titulo de Invicta y Heróica, por vencer al Holandes PDF  | Imprimir |
Calificación del usuario: / 2
lunes, 03 de mayo de 2010

Por unanimidad, los diecisiete concejales del Ayuntamiento de la Villa de Santa Brígida, acordaron solicitar los títulos de INVICTA Y HEROICA para nuestro municipio, en función del trascendental papel que jugaron nuestros antepasados en la Batalla que se libró en el Monte Lentiscal, contra el Holandés Van der Does, en el año 1599.  Esta solicitud que se formulará ante la Consejería de la Presidencia del Gobierno de Canarias, se fundamenta con una memoria que destaca razones históricas, culturales y sociales. Invicta porque, según la Real Academia de la Lengua, significa: Nunca vencida, siempre victoriosa y responde en buena medida a las circunstancias de su devenir histórico, por haber participado activamente en defensa de la isla y de España, con vigorosa resistencia y gran heroicidad durante la batalla del Lentiscal. Y Heroica porque se reconoce en la hazaña protagonizada por aquel valiente capitán Cipriano de Torres (1560-1599), hijo y orgullo de este municipio satauteño, quien pagó con su vida las consecuencias de una lucha desigual por la libertad de la gente de estas tierras.

 

Image Pedro Socorro Santana  

Cronista Oficial de la Villa de Santa Brígida

MEMORIA PARA LA OBTENCIÓN DEL TÍTULO DE ‘INVICTA y HEROICA’ VILLA DE SANTA BRIGIDA

RESEÑA HISTORICA  DEL ATAQUE DE LA GRAN ARMADA HOLANDESA

En junio de 1599, hace 411 años, Las Palmas sufrió el ataque y el asedio de una poderosa flota holandesa, compuesta por setenta y cuatro barcos de guerra y un gran ejército de tierra, al mando del general frisón Pieter van der Does (Leiden,1562-Santo Tomé, 1599). Se trataba de la mayor escuadra enemiga que jamás se haya visto por sus aguas. Los hechos tuvieron lugar entre los días 26 de junio y 8 de julio. Los días 3 y 4 de julio las fuerzas holandesas fueron derrotadas por las milicias canarias en el Monte Lentiscal, en el lugar de La Vega, como se conocía en la antigüedad a la actual Villa de Santa Brígida.

Los acontecimientos del ataque naval holandés a Las Palmas quedaron recogidos por los historiadores antiguos en estas islas y por los cronistas holandeses de la época e historiadores como don Antonio Rumeu de Armas  (1912-2006) en su libro Invasión de Las Palmas por el almirante holandés Pieter Van Der Does, sobre importantes, y, también, exhaustivas fuentes documentales e historiográficas isleñas, nacionales y holandesas.

ImageNo vamos a repetir las fases de lucha, pues son sobradamente conocidas y han sido minuciosamente descritas por el citado e insigne autor. Pero pese a nuestro propósito simplificador, no debemos silenciar en este trabajo algunas intervenciones de los vecinos de Santa Brígida, según el relato que sobre los hechos se formularon posteriormente, y que hacen a este pueblo acreedor de un gran coraje y heroísmo. 

A finales del siglo XVI los Países Bajos se hallaban en plena rebelión contra la dominación española, en aras de obtener la independencia. La poderosa flota de Holanda y Zelanda había colaborado con los ingleses en las expediciones navales organizadas por Isabel I de Inglaterra (1533-1603) contra España. En febrero de 1599 se prohibió todo comercio y España cerró sus puertos a los buques holandeses. Entonces Holanda organizó una importante escuadra para atacar a los puertos y dominios españoles. Para dirigir tal empresa fue designado por los Estados Generales de los Países Bajos, Pieter van der Does, general de Artillería.

La escuadra completa de 73 navíos, a la que más tarde se unió otro gran barco, zarpó de Flesinga el 28 de mayo de 1599, luciendo en sus mástiles las inconfundibles insignias naranjas, blancas y azules. Lenta y majestuosa, la armada llegó a la vista de Canarias el 25 de junio y al amanecer del día siguiente se plantó con una interminable fila de enormes galeones en la bahía de las Isletas, frente a la ciudad de Las Palmas en actitud ofensiva. La columna de humo que enseguida ascendió de la Isleta advirtió a la isla de Gran Canaria del gran peligro que la amenazaba. Rápidamente comenzó la ciudad a organizar su defensa.

Las Palmas era entonces una de las ciudades más prósperas del Atlántico, con una extraordinaria circulación de monedas de plata indiana, gracias a su aventajada posición en el comercio americano, un boyante contrabando y tráfico de esclavos y una fértil industria de azúcar y malvasía como para contar entre su población, junto al grueso de los españoles e isleños, con un mosaico de genoveses, flamencos, holandeses, ingleses, franceses, bretones y normandos. De esa riqueza sabía el general holandés, a juzgar por sus exigentes peticiones ulteriores. De momento formaba un amenazante hilera de galeones sobre la bahía con sus 12.000 hombres entre marineros y soldados, asomando por los costados las negras bocas de sus cañones.

Leer más...
 
<< Inicio < Anterior 1 2 3 4 5 Siguiente > Final >>

Resultados 1 - 9 de 38
Image

www.tenteatro.es

Image

Venta anticipada en

BAZAR ULISES 

calle Tenderete

 

 

 

 
Esta web no autoriza el corto

y pego de lo que publica,

salvo autorización expresa

de los autores o el webmaster

Image

Image

Image

Image

Image

 

 
Copyright © 2010 Santa Brígida: entre fiesta y fiesta celebramos la vida cultural. All rights reserved.
Created by joomlatd.com