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Fallece José Feo Perdomo, el último alcalde franquista de Santa Brígida PDF Imprimir E-Mail
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sábado, 16 de junio de 2012

Ocupó el cargo de 1970 a 1979, cuando los ediles se elegían a dedo y por terciosImage


Image Pedro Socorro Santana

Cronista Oficial de Santa Brígida

 

José Feo Perdomo, último alcalde de la Villa de Santa Brígida antes de la transición política, falleció ayer en la capital grancanaria a la edad de 97 años. Era presidente de honor del Club Natación Metropole.

El protagonismo político de José Feo Perdomo se produjo, fundamentalmente, en los tiempos de la difícil transición política. Su elección como alcalde de Santa Brígida tuvo lugar en la tarde del 22 de septiembre de 1970, en una sesión que, por primera vez en muchos años, fue pública y contó con la presencia de Antonio Suárez Cárdenes, subjefe provincial del Movimiento, quien asistió al viejo salón de sesiones en representación del gobernador civil de la Provincia, Alberto Fernández Galar. Las corporaciones municipales se constituían entonces por tercios designados entre los cabezas de familia, el sindicato vertical y destacadas personalidades de entidades y asociaciones ciudadanas, elegidas por el gobernandor, como los casos del presidente de Ciclismo, Francisco Hernández Sánchez, elegido alcalde de Ingenio (1970-1983) y del propio Feo Perdomo, presidente de la Federación Canaria de Natación.

El nuevo alcalde asumía la jefatura local del Movimiento y sustituía en el cargo a Pedro Déniz Batista, que había regido los destinos de Santa Brígida durante trece años, concretamente entre 1957 y 1970.

Desde muy joven Feo Perdomo se incorporó a las filas de Falange Española, partido en el que ocupó varios cargos como delegado de la Vieja Guardia y consejero provincial, en plena dictadura franquista. Al estallar la Guerra Civil decidió formar parte del Batallón de voluntarios falangistas canarios que acudió al frente de batalla, donde alcanzó el grado de alférez provisional. Poco después, en 1943, acudiría al frente de Rusia, tras alistarse como teniente voluntario en la División Azul, para combatir junto a los nazis en la II Guerra Mundial en su lucha contra los soviéticos. Por su actuación en la batalla de Krassny-Bor sería condecorado con la Cruz de Hierro de 2ª Clase Alemana y la Cruz al Mérito de Guerra del Ejército Español. El 1 de julio de 1943 es ascendido a capitán y repatriado poco después. Al final alcanzó el grado de comandante del Ejército en calidad de retirado y fue presidente adjunto de la Hermandad de Alféreces Provisionales (1973).

 

Su vida política en el pueblo

Es sorprendente cómo cambian los tiempos y las sensaciones, pero en aquel tiempo los ediles tenían cierta importancia, máxime en los pueblos pequeño, en donde su actuación fue dramática, pintoresca y caciquil, según los casos. ImageEran hombres más o menos populares, de constante presencia en los medios de comunicación, con un perfil político bajo, implicados en el franquismo y elegidos de Franco, a través del gobernador civil, al que rendían pleitesía. Afable en el trato, unido a un don especial, este vecino del pago de El Monte, en donde también residía su amigo Julio Navarro, con el que compartió sus idelaes deportivos, Feo Perdomo conocía bien el pueblo, que en esos años experimentó una gran expansión urbanística a través de las numerosas urbanizaciones que se pusieron en marcha -hasta nueve-, sobre todo en la zona de El Monte y en el Casco.

Desde su llegada a la Alcaldía de Santa Brígida, Feo Perdomo se preocupó por conservar la armonía en las edificaciones, a pesar de que el proceso urbanizador en esos años era ya imparable y empezaba a orillar la zozobra. «La estética de los edificios se está cuidando bien desde hace tres años. Se ha acordado que la altura máxima sea de dos plantas, excepto casos excepcionales. Eso lo llevamos a rajatabla. Los colores también se han ordenado. Actualmente sólo se permiten tres: color teja, blanco y gris, para evitar los colorines y la anarquía. Mientras yo esté aquí, eso se llevará a rajatabla», declararía en una entrevista a La Provincia en 1974. Ese año, Santa Brígida, con casi once mil habitantes y un presupuesto de aproximadamente 27 millones de pesetas.

En esos años iniciales de la década de 1970, el problema que más preocupaba a la población satauteña era la falta de agua y lo costosa que ésta estaba. Entonces, el Ayuntamiento compraba el agua de abasto a 17 pesetas y la vendía a 10 a los vecinos. La carencia de este líquido elemento, en manos de unos pocos aguatenientes, era entonces realmente acuciante, por tal razón uno de los primeros proyectos sería la construcción de un depósito de aguas. Pero también las comunicaciones con los distintos barrios preocupaban a los representantes de la corporación municipal, que debieron luchar en aquel tiempo por mejorar la red viaria, sobre todo los caminos vecinales de El Gamonal y Pino Santo, dos de los barrios más olvidados hasta entonces.

También, una de sus primeras labores fue la electrificación de aquellos barrios donde la luz no era aún una realidad. Pero quizás, lo más llamativo del mandato político de Feo Perdomo, fueron el aparcamiento municipal en el casco del pueblo y la creación en el verano de 1975 de Florabrígida, su mejor legado: una pequeña muestra de la belleza natural, de esa vocación de jardín que siempre ha tenido Santa Brígida. Un espacio dedicado a las flores, plantas y pájaros, convertido con los años en un lugar de encuentro y entretenimiento de miles de vecinos y visitantes, a cuyo foco cultural y turístico, el pueblo logró el sobrenombre de La Villa de las Flores.

Desde su inauguración, Florabrígida contó con la presencia de numerosas personalidades españolas y extranjeras, entre ellas la del presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, a quien, el 16 de junio de 1984, se le hizo entrega de un timple canario con la siguiente inscripción: La Villa de Santa Brígida, Florabrígida: a don Adolfo Suárez, a quien España debe una transición pacífica con admiración.

Con la llegada de la democracia, Feo Perdomo desistió de presentarse a las primeras elecciones municipales y reciclarse como otros ediles de su época que se resistieron a abandonar el puesto e intentaron la batalla democrática de las municipales, como los casos de Severiano Luján, en Artenara, Francisco Hernández, en Ingenio, por el CDS, o el propio Elías Artiles Arencibia, farmacéutico del pueblo y concejal, con el compartió año de gobierno y que quedó al borde de la mayoría absoluta con su partido Idein. La respuesta del primer edil fue de gran desconfianza en la nueva organización del poder que emanaba del pueblo: «porque he visto que sólo ha sido una lucha de intereses». Así, al menos, se lo hizo saber al periodista Ángel Tristán Pimienta en una entrevista publicada en La Provincia el jueves 15 de agosto de 1974. De este modo, tras las primeras elecciones municipales del tres de abril de 1979, Feo Perdomo fue sustituido en la Alcaldía por José Antonio García Viera, cabeza de lista del Partido Socialista, constituyéndose el primer ayuntamiento democrático al mismo tiempo que el afamado nadador, iniciaba la retirada de la primera línea de la vida política, después de nueve años al frente del ayuntamiento de Santa Brígida.

El alcalde de la Villa de Santa Brígida, Lucas Bravo de Laguna Cabrera,  transmitió ayer el pésame de toda la Corporación a la familia del ex alcalde. El Ayuntamiento de la Villa ha decretado tres días de luto oficial.

 

Fundador de C.D Metropole

En el ámbito deportivo, José Feo Perdomo, fue un pionero de la natación canaria y destacó como un gran nadador. En 1934 fue fundador del Club Natación Metropole, junto con un grupo de amigos, ejerciendo tanto de nadador como de secretario de la entidad. A principios de la década de los cuarenta, fue delegado-entrenador del primer equipo canario que se proclamó campeón de España de natación en Palma de Mallorca. José Feo Perdomo ostentaba el carnet número 1 del club decano de la natación canaria y hasta la fecha ha sido el único presidente de honor de la institución. Como décimo presidente del club, protagonizó el mandato más prolongado en la larga historia de la entidad, entre 1968 y 1986.

Durante su presidencia, se inició la construcción de la mayor parte de la céntrica sede metropolista. En uno de los agradecimientos realizados por los socios, la piscina principal de las instalaciones lleva su nombre. No sólo promocionó las áreas de natación, sino que también trabajó arduamente por otras disciplinas deportivas, como el baloncesto y el tenis.

 
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