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Casimiro, panadero y juez de paz, amasó un buen puño de justas palabras con emoción y nostalgia PDF Imprimir E-Mail
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sábado, 06 de junio de 2015

PREGÓN DE LAS FIESTAS  DE LA VILLA DE SANTA BRÍGIDA
EN HONOR DE SAN ANTONIO DE PADUA - AÑO 2015 

 

Nada más recibir dicho encargo, y como panadero, me remangué la camisa me enfundé el delantal, me lavé las manos, y me puse a elaborar este amasijo de palabras realizadas a puño, busqué los ingredientes necesarios y me puse con cariño manos a la masa, a ligar dichos componentes para que vosotros como buenos comensales, tengáis buenas sensaciones  auditivas y sensoriales, por eso este pregón, no puede ser más que un compendio de emociones personales y sensoriales, y desde aquí arriba os afirmo, que nadie hace un pan nunca, sin untarse de harina. 

 

Casimiro Navarro 


 

 

AUTOR: DON CASIMIRO NAVARRO OJEDA

 

 

Ilustrísima Señora Alcaldesa en funciones;

Dignísima Corporación Municipal de esta Villa y Concejales Satauteños.

Distinguidas Autoridades y representaciones.

Vecinos y ciudadanos canarios

Amigos todos, os reitero las buenas noches.

 

Cuando me anunciaron que me habían designado para la dignísima labor de ser pregonero de las fiestas de San Antonio, comencé a preguntarme por los motivos de esa deferencia y responsabilidad, ¿y por qué yo?...¿será porque… como panadero he amasado y elaborado la mayoría de los panes benditos de la misa solemne de San Antonio durante estos últimos 36 años?... ¿Será porque el Santo Patrón, San Antonio, es conocido como el Santo casamentero y juez de los casos imposibles, y yo en estos doce años que llevo ejerciendo de Juez de Paz Titular de esta bendita Villa, y al haber celebrado cerca de 500 matrimonios es posible que tenga alguna connotación con mi labor Registral y judicial?. Personalmente, pienso que no reúno ningún mérito especial. En realidad este pregón lo puede concebir cualquier satauteño, aquí presente en esta sala, y que sienta la misma efervescencia, aprecio y cariño por este pueblo y por este lugar, tierra que me vio nacer y crecer, y también a mis antepasados, padres e  hijas, así como, es el lugar donde disfruté y disfruto de los buenos momentos de mi vida, pues considero, que la infancia es el paraíso secreto e intimo de todo ser humano. Por cierto, que sorpresas nos depara el caprichoso y sorprendente futuro, lo menos que yo pensaba hace unos años, en mi juventud, cuando estaba sentado donde ustedes tienen sus posaderas, o donde termina la espalda, viendo una película del Oeste, de Manolo Escobar, o bien de Cantinflas, por el módico precio de 15 pesetas, poco o nada, podía imaginarme estar subido esta noche, delante de esa misma pantalla, realizando esta función anunciadora. Amigos, hay momentos en esta vida que son irrepetibles, a la vez, que no parecen reales, y os aseguro, que éste es uno de ellos.

Como satauteño de nacimiento, recuerdo incluso, que estando en la mili, en intendencia en Valladolid, los compañeros militares no me llamaban por mi nombre, sino  “canario” o “Santa Brígida”, y uno respondía con orgullo, como si ese fuese nuestro segundo nombre o bien nuestro apellido. Pues de verdad, es cierta, la afirmación de que, “si quieres a tu pueblo, vete lejos y vuelve después”. Ya que, a veces, necesitamos alejarnos un poco de las cosas que amamos para poder verlas y apreciar mejor su valor desde la distancia. Como reza un estribillo de una canción de José Vélez, “Nací en un nido canario, con siete estrellas de mar, son siete islas con vida y un corazón pa´cantar”. ¡Un orgullo, un honor y un privilegio, haber nacido en este bendito jardín del Atlántico!

Sean esas, u otras razones, que seguro, alguna otra habrá. Quiero mostrar mi agradecimiento, hacia todas las personas que han tenido esa deferencia hacia mí, para ese compromiso y a vez, responsabilidad, como pregonero, para anunciar las fiestas en honor a nuestro Santo Patrón, compañero, además de guardaespaldas, durante siglos de nuestra patrona, Santa Brígida, y nacido en Lisboa en 1195. Agradecerles a la vez,  por permitirme por un día ser, la voz de toda una Villa, voz que esta noche haré resonar tan fuerte como pueda, desde el corazón, a través del silbido del viento, con la sana intención de no realizar con este pregón, ni un tostón, ni una Tesis Doctoral pero tampoco una homilía. Hoy espero cumplir con lo que se espera de un pregón: que enuncien algo nuevo, ser un reflejo del espejo del pasado, y que recuerden a la vez, sucesos ocurridos en la historia local, acontecimientos olvidados o no conocidos, o personajes ejemplares, que hayan hundido sus raíces, o brotado sus ramas, en esta Villa, antiguamente conocida como pequeño palmeral o Satautey, y actualmente el hermoso nombre de Ilustre Villa de Santa Brígida.

Pero es que, además, pienso personalmente, que las palabras no son propiedad de quien las pronuncian, sino que, también son propiedad de quien las escuchan como consumidores auditivos y sensoriales. Pues considero, que, las palabras son los zapatos y calcetines del pensamiento, aunque muchas veces, el sigilo, es preferible y es más apreciado que las letras y las palabras, ya que muchas veces, no es un tiempo perdido. En resumen, lo cierto es que, la tinta más indigente de color vale más que la mejor memoria. Amén, de que las palabras son el pan de los escritores y poetas, dignos oficios y tareas de los que yo no me considero ni siquiera un principiante. Así pues, les ruego, que concedan por unos instantes la presunción de inocencia a este aficionado, por el atrevimiento de pregonar unas fiestas, de las que sólo he sido desde niño un mero participante.

         En la historia, el  pregonero, era  la persona que recorría a pie, o como jinete a caballo, las calles de los pueblos divulgando  en  voz  alta  el comienzo de las  fiestas, o bien, la muerte de un vecino y por consiguiente, la hora de su entierro, algún vendedor ambulante, o también, anunciando algún otro acontecimiento de interés en nombre del señor Alcalde, para la cotidiana vida de la colectividad,  una época bien distinta a esta, y en la que, la palabra de un hombre, iba a misa, valía, y era similar a lo que vale hoy un documento público firmado ante un notario. Un pregonero, debe ser además, un portavoz de la realidad, un auténtico gestor de emociones.

En los tiempos actuales, la  lectura  de  los  pregones son el pórtico o inicio de las fiestas, y su lectura normalmente tiene lugar en  la apertura de las festividades y acontecimientos solemnes. Conmemoración, del Santo Patrón, que hoy, ya no son sólo, para quienes viven en esta zona Centro de la Isla, sino que, se abren generosas  para compartir  o más bien unir y enlazar, a todos los ciudadanos de las benditas islas Canaria. Pensando en esa alianza entre vecinos he de afirmarles mi convencimiento de que la unión entre el rebaño, obliga al lobo acostarse todas las noches con jilorio.

Nada más recibir dicho encargo, y como panadero, me remangué la camisa me enfundé el delantal, me lavé las manos, y me puse a elaborar este amasijo de palabras realizadas a puño, busqué los ingredientes necesarios y me puse con cariño manos a la masa, a ligar dichos componentes para que vosotros como buenos comensales, tengáis buenas sensaciones  auditivas y sensoriales, por eso este pregón, no puede ser más que un compendio de emociones personales y sensoriales, y desde aquí arriba os afirmo, que nadie hace un pan nunca, sin untarse de harina.

En este pregón, o amasijo de palabras, les podría hablar perfectamente de la historia de este pueblo, en su tiempo, capital de la Isla por unos días, allá por 1595, actualmente centenaria como Villa, también les podría hablar de las “batallitas” de los Satauteños con el pirata Van Der Does, y que queda mucho por investigar y escribir, pero ya lo han hecho con creces mis predecesores como buenos pregoneros. Pero también es cierto, lo que decía el insigne Menéndez y Pelayo: “El pueblo que no sabe de su historia, es pueblo condenado a una irrevocable muerte… Sólo el conocimiento del pasado nos señala el camino del futuro…”. Aunque en honor a la verdad, Rescatar la memoria es un ejercicio muy saludable para el espíritu de los pueblos y norma de buena enseñanza para sus habitantes.

También les podría hablar del Santo Patrón San Antonio de Padua, imagen que se encuentra en nuestra Iglesia parroquial desde 1741, donada por un  sacerdote, bautizado en Santa Brígida en 1674, pero hablar de este Santo o de su imagen, igualmente, lo han hecho y con bastante soltura anteriores anunciadores. Y como yo no quiero que se me duerman y bostecen en sus asientos, escuchando mi amasijo de palabras, ni quiero que el cinto del pantalón les constriña sus movimientos bruscos en la butaca, sobrevengan los sudores en sus frentes, o la incesante mirada al reloj,  les cambiaré de tahona, de masa,  de levadura, componentes y elementos, pues esta masa, es de harina de otro costal.

Hoy voy a hablarles de personas y personajes Satauteños, pero bien, podría hablarles de personas que han triunfado en lo económico como es don Eufemiano Fuentes, don Gonzalo Medina (recientemente fallecido), o don Elías el farmacéutico. O bien en lo social, como es el señor Martín Ramos, hijo predilecto de esta Villa de las flores, o de don Ignacio López excelente vecino y ciudadano de este municipio, o de mi amigo Valentín Santana, que fue Concejal de este Ayuntamiento, o bien, de escritores como don Francisco Morales Padrón, o la pintora Lola Massieu.., perfectamente les podría hablar de todos ellos, y de algunos otros, como grandes Satauteños Ilustres con mayúsculas.

Pero esta noche deseo rendir tributo a otros protagonistas, hoy voy a recordar, rememorar y mencionar a personas y personajes descamisados, personas mal llamadas sin techo, pues se le suponen que tienen a las estrellas por azotea, personas desarraigadas y arrinconadas, Satauteños desafortunados en lo personal y en lo social, la otra cara de la moneda, y de los que nadie se acuerda nunca, considerados las espinas de este hermoso rosal satauteño, personas ya fallecidas, y para algunos ya olvidadas, me refiero a personas que el futuro les tapió las puertas y ventanas, como Pepe Mira Veroy, Juan Déniz, Chano el de Paulina,  ect, desde este atril, un guiño personal hacia todos ellos, pues para mí, son los pétalos del anterior rosal, y hoy van a ser la esencia y harina de este amasijo.

Personas y personajes pintorescos, de los que siempre existen un par de ellos, en cada pueblo de nuestra isla, reflejos de la contradictoria naturaleza humana, personas cuya vida, se convirtió en una accidentada carrera de obstáculos hasta llegar a la meta, personas de los que algunos malos ciudadanos se quieren apartar cuando se encuentran de frente, y que si, la naturaleza los ha puesto en la sociedad, es porque también son necesarios entre nosotros, aunque sólo sea, para darnos una lección de humanidad, humildad y principalmente de libertad. Y sobre todo, porque son personas que nacen con una estrella, que con sólo nombrarlos brillan con luz propia entre el resto de ciudadanos, pues llaman al pan, pan y al vino, vino. Personas y personajes satauteños con gran dignidad, con las que es muy fácil y cómodo hacer amistad, y a las que es un honor personal de este panadero, Juez de Paz y hoy pregonero, el haberlas conocido. En palabras del escritor Colombiano don Gabriel García Márquez, se expresaba contundentemente, hablando de la pobreza: decía que: “el día que la mierda tenga algún valor, los pobres nacerán sin culo”.

Es más, tenemos la suerte los Satauteños, de haber nacido en un pueblo donde la tradición, la leyenda y la realidad, nos permiten disponer de decenas de ejemplos de personas dignas de admiración, pobres en lo económico, pero con gran riqueza, humildad y bondad en su corazón. Pienso personalmente, que solamente, el mutuo y reciproco respeto, es el mejor lubricante para una buena y bonita amistad entre todas las personas. Pues considero, que una amistad no correspondida es la mejor  aliada y amiga, de la peor de las desgracias: la soledad.

Y es que, en cierta ocasión hace más de 20 años, casi todas las noches, solían venir varios de estos personajes a la panadería de Felipe Alonso, a protegerse del frio y comerse un par de panes calientes recién horneados, creo que les sabía a gloria, y a la vez, para conversar con alguien que mínimamente les escuchara, estaban horas y horas, entre otras cosas porque su trabajo estaba siempre realizado. Pues bien, en una noche de frio de perros, llegué a contar hasta ocho personas. Ese día llegó Felipe, el dueño de la empresa, a las tres de la mañana, y me preguntó ¿y esto Casimiro?, yo le contesté,  –Esto es Caritas Felipe -. Felipe mirándolos de reojo a todos ellos, unos comiendo pan caliente, pero sin molestar a nadie, otros durmiendo sobre dos sacos de harina, otros conversando entre ellos, me contesta.., pues es verdad, Casimiro, esta panadería parece Caritas. Y allí siguieron todo el tiempo que quisieron permanecer, porque estaban a gusto y no molestaban a nadie.

Uno de esos personajes era Juan Déniz, más conocido, por “Juan Caña”, Un extraordinario químico, que de joven, trabajaba en la farmacia de don Elías, una gran persona, y fenomenal trabajador, con un futuro más que prometedor, pero que, en su juventud se enamoró de una chica muy guapa, ese amor era reciproco por ambos, pero no consentido por el padre de la chica, consentimiento que en aquellos tiempos era necesario. Resultado y consecuencias, o bien, capricho y voluntad del destino: él se refugió en la bebida de por vida, siendo su vida personal un fracaso, y la chica entró e ingresó, en un convento peninsular como monja, donde aún permanece y vive en la actualidad. 

Años más tarde, el bueno de Juan, fue recogido por las monjitas del puente, las cuales les exigía estar acostado antes de las 11 de la noche, por lo que casi todas las noches se fugaba y venía dormir a la misma panadería. Una noche de mucho frio saltó la verja de hierro a la una de la madrugada, y llegó al lugar donde estaban las puertas abiertas, y donde siempre le recibían, como era la panadería. Yo le pregunté ¿Juan, con lo calentito que se está en la cama y te fugas para pasar frio? Él me contestó –“la libertad es muy bonita Casimiro”-…, me dio, toda una lección del valor que tiene esas hermosas palabras llamadas libertad y dignidad, un lujo que no todos los seres humanos pueden permitirse.

Otra perla para el recuerdo personal, fue cuando hablando con él, de las bondades y virtudes del trabajo, me dijo, “Casimiro, el trabajo no puede ser muy bueno, pues siempre, tienen que pagar alguien para que uno lo haga”, no le faltaba tampoco razón al muchacho. 

Otra de esas ocho personas era Chano el de Paulina, en cierta ocasión llegó a eso de las dos de la madrugada, y le pregunté,  ¿madrugaste hoy Chano ¿ -Contestándome –vengo a cobrar la paga a la Caja de Ahorros- A lo que yo le objeté irónicamente,- el numero uno no hay quien te lo quite hoy Chano-. Y él me contestó: “no creas Casimiro, siempre hay algún cabrón que se me adelanta”, con lo que comprendí, que el presente, es sólo el intermedio entre el pasado y el futuro, lo fundamental, es vivirlo con ánimo, ilusión y entusiasmo.    

Sebastián, más conocido por Chano el de Paulina, era uno de esos personajes pintorescos de este lugar, un quijote satauteño, que estuvo media vida luchando contra el viento, un galán, que estuvo toda su existencia intentando saltar fuera de su propia sombra, pero siempre, quería que, ese sombrajo no le abandonara, cuando el sol se ocultaba. Un hombre más que conocido en este lugar, por sus múltiples chuscadas, vivencias, locuras y ocurrencias. Entre esas muchas lindezas, es conocida  la de cuando le dio por el oficio de marchante y a la vez de matarife, oficio que se inició matando un burro y vendiéndolo de puerta en puerta, por el barrio de Pino Santo, a todos los vecinos, como carne de ternera, montado en un hermoso caballo blanco.

He de reseñar que en esa época las matanzas de baifos, cerdos, vacas y terneros eran muy originales, unos los mataban para consumo propio, las cuales, se realizaban entre varios vecinos o familiares, eran muy ingeniosas pues aún no habían matado al cochino y ya tenían el sartén al fuego, luego invitaban a familiares y amigos, e incluso los que no tenían nevera, conservaban la carne en garrafones de cristal, con abundante sal, aguantando esta, varios meses sin descomponerse.

         Y otros matarifes, como Chano, las realizaban para la venta al público, tocando de casa en casa y de puerta en puerta, pues el colesterol, aun no había llegado a nuestra Villa, es más, la gordura en más de uno, era alabada como hermosura y era un signo de buena salud y de abundancia.

Y para ir horneando estos chuscos, los cuales deseo impregne de color y olor agradable esta estancia satauteña, a la vez, que observo que sus posaderas comienzan a moverse e impacientarse, además, que he de reconocer que soy un mal poeta,  y que, el lápiz  más pobre de mina, vale más que la mejor evocación, es por ello, y para los presentes, que no lo conozcan, o bien lo hayan olvidado, hoy voy a rememorar aquél hecho o suceso histórico, y para tal fin, he elaborado un romance que les cuento a continuación:  

 

Satauteñas y Satauteños

Autoridades y visitantes

En un día tan específico

Les voy a contar un suceso,

Que puede algunos hayan olvidado

Pero que, hasta San Antonio,

Quedó asombrado.

 

Desde este atril,

Y al calor de este pregón,

Voy recordar un relato

Que en mi mente se ha implantado

Del indulto de una ternera

A la que, por un burro descuartizaron.

Acontecimiento que sucedió

A principio de los años setenta.

 

Se acercaba el mes de agosto

El personaje, licor quería tomar

Sin dinero en sus alforjas

Para tal acontecer

Y sin razonar de lo que pudiera suceder

Su prodigioso cerebro lo puso a revolver.

 

De tanto pensar, su sentido común se iluminó,

¿Tengo un buen ternero en el establo?

Caviló para sus adentros

Por la que un buen capital

Me puedo empapelar

Para las próximas fiestas celebrar.

 

 

Desenvainando su inseparable cuchillo

En cuya cintura adornaba

Y contemplando su hermosa becerra

Comenzó la desilusión y su amargura,

Pues escasos kilos poseía

Además de pena, compasión y clemencia

Pues desde su nacimiento nutría.

 

Junto a dicha vaquilla,

Un viejo burro deteriorado la escoltaba

Animal que Chano, de reojo observaba,

Ayudaba que, unos cuantos kilos le sobrepasaba

Además de unos cuantos años, que no montaba

Por lo que, deshacerse su objetivo calibraba.

 

Sin más contemplaciones,

Y sin mirar a sus ojos

Con gran destreza y pericia

Con su afilado cuchillo lo cercenó,

 

Tras extraerla del establo y no sin dificultades

Como todo gran matarife,

Lo próximo era el despiece

Por lo que, sin ningún reparo

Trozos de carne fue formando

Y en la puerta del establo amontonando.

 

Montado en su caballo blanco

De casa en casa fue tocando

Y sus vecinos, carne fueron comprando.

Tres Kilos Mariquita, dos Juanita

Cinco Teresita, para que se jarte su familia,

Seis Kilos Isidrito, ocho compró Ramón,

Para salar la mitad en garrafón,

Todos los vecinos compraron, salvo alguno

Que estaba un poco mosqueado.

 

¿Bájeme un poco el precio?, -algún vecino le decía,

Yo no me bajo del burro, Chano le exponía.

Otro día se la pago,

Una vecina le susurraba

Estamos entre vecinos, Chano le señalaba.

 

Kilo a Kilo, el viejo burro se vendía

Hasta las herraduras de adornos las regalaba,

Ni para los compromisos le alcanzaba,

Ni un triste gramo, para su casa le sobraba,

Tampoco mucho importaba

Pues, con unos jaramagos y unas lentejas,

Chano y su madre, se alimentaba.

 

 

 

El cura y el Alcalde gratis en la fiesta se lo comían,

Pero los Concejales también se jartaban,

Ante varios platos de chicharrones fritos que degustaban

Todos presumían de buenos comensales

La Guardia Civil y los Municipales conversaban,

A la primera interrogante, el segundo contestaba

“A ternera regalá no se le mira las muelas”.

 

¿Un poco dura? un visitante exclamaba,

Se afloja con coñac,

Un enterado le replicaba,

Muchas horas de fuego, el de la tasca se excusaba

Una bombona de gas,

Carlos el de la tienda, malgastaba,

Para un caldero… y la carne no se guisaba.

 

El Sacerdote perdió media dentadura

Y la otra media se le aflojaba

El Alcalde al ser gratis, comió hasta empachar,

En la tienda de Eusebito, la espuma rebosaba,

Y en la de Julio, la carne, entre más se guisaba

Más negra y dura se quedaba.

 

Pasada la fiesta, el entuerto se destapaba

Pues Chano, en una de sus chispas

Y cogorzas, en un bar, lo desvelaba

La confidencia corrió de boca en boca

De los diarios fue portada,

Y en la televisión noticia,

Los Concejales se estremecían

Hasta el oído del Alcalde retumbaba,

Y hasta Franco, en el Pardo,

Las manos a la cabeza se llevaba.

 

Surgieron los vómitos, las diarreas,

Y hasta más de una cagalera,

A todos, los asistentes a la fiesta,

Las tripas le retumbaban,

Y nada más enterarse, hasta los dientes se lavaban

También la consulta del médico se colapsaba,

Todos maldecían a Chano, y además lo injuriaban,

Medio Pino Santo, de su madre se acordaban,

Cabrón era lo más bonito, que por sus bocas pasaba.

 

Todos buscaban al aprendiz de marchante,

El cual, había causado ese hecho infame

La Guardia Civil y  el Alcalde,

El sacerdote y su ayudante,

Los vecinos y visitantes,

Chano había desaparecido

Rebuscaron en laderas y barrancos

Lo buscaron en el Lomo, La Caldera…,

Media Isla la rastreaban.

Y Chano no aparecía.

 

 

 

Después de mucho buscar

La Guardia Civil y los Municipales,

Muy sereno y tranquilo

En un comercio lo encontraron

Con una copa de ron en cada mano.

 

¿Donde te metiste maldito desgraciado?

Las Autoridades le preguntaron

Esperen un momento

Que aún he de beber,

Pues aún, con esta botella no he terminado

Les contestó el matarife de Chano,

Y además, he de buscar donde alojar mi caballo blanco,

Después de mucho suplicio

Y no sin dificultad, lograron su objetivo.

 

Ya Chano, camino del calabozo

No acabó ahí su calvario

Pues en el trayecto e itinerario

Antes dormitado, fue el resultado.

Después de mucho intento de despertar

Y ante tanto interrogante

La paciencia de la Benemérita

Se fue agotando y los nervios aflorando

Comenzaron las palizas, patadas,

Y también alguna que otra trompada.

Comenzaron a salirle cardenales,

Magulladuras, la sangre a borbotones,

De una pata de por vida

Cojo lo dejaban,

Y Chano, de presumido, morrudo o bruto,

Ni se inmutaba.

 

Ante tanto correctivo

Y sin emerger su objetivo,

Comenzaron a aflorar las vergüenzas

Desconfianzas y los temores

Además de discusiones, de tales Autoridades

Por lo que lo pusieron en libertad

Al autor de tal acción infame.

 

Después de mucho dolor

Y también algún sonrojo,

Chano no podía prever

Lo que podía suceder.

Señores oyentes pueden creer

Que seguro, más de uno,

De los aquí presentes comió algún plato,

Del que pueden se hayan olvidado.

 

Pero también recordarán

Lo que esta noche les relato,

Que aquél hecho sombrío

Por Chano, fue realizado

Y por la Virgen de Salud

Y su vecino San Antonio,

Siempre estuvo observado.

 

Y como siempre en la historia

Lo malo muchas veces revoluciona

Y a veces ocasiona

Pues con sentido del humor, he de anotar

Que dicho lumbreras

Satauteño de nacimiento y de corazón

Con sus anécdotas y ocurrencias,

Puso en el mapa a esta población.

 

Un honor para el narrador

El haberle conocido,

Célebre entre sus vecinos,

En los bares distinguido,

Para su caballo, un compadre y compañero,

Un héroe para sus amigos

Un villano para sus enemigos.

 

 

Amigos, vecinos y visitantes, el pan recién horneado, se nos va a poner duro, sin aún extenderle el chorizo, es hora de terminar y hacer la digestión, amén de que la leña para las hogueras en honor a San Antonio está ya amontonada, llega el momento en que deben cesar las palabras y dar comienzo la música y el baile, el repique de las campanas de la Iglesia como emisarias constantes de alegrías y tristezas, y del estruendo de los voladores, y es más, como dice la canción, de Julieta Venegas, “vamos a decirnos adiós, como se debe y sin rencor”.

A la vez, deseo transmitir ánimos y esperanza impregnada de justicia, hacia esas personas que en la actualidad están pasando por un “bache” o bajona, y recordarle el viejo y sabio proverbio chino, que reza “si te caes siete veces, levántate ocho”, al futuro y a la vida, hay que saberle dar alguna pardelera y cango, de vez en cuando, la perseverancia y el esfuerzo es fundamental para tal cometido, pues hasta la más larga caminata comienza siempre, siempre, con un primer paso, pasos que cada día que amanece deben ser una mezcla de misterio, encanto y aventura.

Amigos, isleños, visitantes y satauteños, he nacido sin alpargatas, y sin ningunas me iré de este mundo algún día, pero con la satisfacción y el agradecimiento de haber hecho en esta vida y en esta Villa, cinco cosas, millones de panes, formar una familia, ayudar a quien lo necesita, impartir justicia y un humilde pregón en mi Villa.

Sólo me queda proclamar, con la misma expresión, a todos los vecinos, que las fiestas de San Antonio en la Villa de Santa Brígida han comenzado, Un privilegio personal, ser el pregonero de un patrón, que tiene un Niño satauteño en sus brazos, ese niño que alguna vez fuimos, y que tal vez algunos Satauteños deseamos seguir siendo toda la vida. Que las melodías y el bullicio de los críos jugando, hagan callar y olvidar por un tiempo a los problemas y dificultades. Que sólo sirvan para unir y ensamblar a todos los Satauteños, en un ambiente de cordialidad y armonía. Cerremos por unos días los ojos, unámonos y acojamos con una sonrisa e ilusión la vida, pues es, la que el destino nos ha deparado, ya que de nosotros depende de que cada día que amanece sea inolvidable y único. Hoy, la fiesta ha llegado, y ésta es pública y colectiva, además de que, puedo afirmar que un derroche de alegría en estas fiestas que hoy comienzan, no hará subir el IPC, ni el precio de la gasolina, en esta bendita Villa, amén de que, vivir no es solo existir sino existir y crear, aunque sólo sean buenas amistades.

A divertirse todo el mundo, que San Antonio, colme de paz y felicidad cada uno de los hogares de esta hermosa Villa. Que tengamos por unos días la fiesta en paz, pues un pueblo que sabe divertirse en paz y armonía, es un pueblo culto y sabio. A bailar todo el mundo, como buen lubricante y ejercicio, antes de que les aparezca la artrosis, dolores de rodilla o bien de lumbagos, pues la mecedora o columpio de la vida, es algo similar al dominó, hay que jugarlo bien, pero además se ha de jugar, con únicas piezas, que cada uno de nosotros, tiene junto al tablero. Un puzle, que cada día que pasa es una pieza nueva e innata de la vida de cada uno.  

 

Felices Fiestas para todos los Satauteños y bienvenidos los visitantes, así como mi agradecimiento a todos ustedes, por escucharme con atención y no dejarme sólo, departiendo esta disertación, este amasijo de palabras que puede, no dé para saciar el apetito a todos los presentes, pero les puedo asegurar que por vuestro respeto, hacia mí, me han colmado el corazón.

 

Felicidades anticipadas a todos los Antonios y Antonias, reitero la gratitud a todos los presentes… Y, VIVA SANTA BRÍGIDA Y¡VIVA SAN ANTONIO DE PADUA!

 
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